Panorama audiovisual de 2025: Del auge del documental al proceso creativo de la ficción

Panorama audiovisual de 2025: Del auge del documental al proceso creativo de la ficción

El año 2025 se ha consolidado como un periodo trascendental para la industria del streaming, especialmente para Netflix, que ha reforzado su catálogo con una oferta documental sin precedentes. Este género, que abarca desde el estilo de vida y la naturaleza hasta el deporte, ha encontrado en el “true crime” su nicho más potente. Sin embargo, más allá de la captación de la realidad, la plataforma también ha sido escenario de profundas exploraciones creativas en el cine de ficción, como demuestra el meticuloso trabajo de adaptación tras la película “Train Dreams”. A continuación, analizamos los títulos que han definido el año y nos adentramos en la artesanía del guion cinematográfico.

La crónica negra y la justicia social

Dentro de la inmensa oferta documental, el género del crimen real ha dominado la conversación social. Una de las producciones más destacadas ha sido Sean Combs: The Reckoning. Esta miniserie de cuatro partes, producida por Curtis Jackson (50 Cent) y Alexandria Stapleton, ha arrojado luz sobre las actividades delictivas del magnate de la música, actualmente en prisión federal, ofreciendo información inédita que ha sacudido a la industria.

En una línea similar de impacto social, Unknown Number: The High School Catfish, dirigida por Skye Borgman, se convirtió en uno de los temas más debatidos del año. El filme desentraña un perturbador caso de ciberacoso iniciado en 2020, donde una adolescente y su pareja comenzaron a recibir mensajes anónimos que escalaron hasta niveles alarmantes, exponiendo la vulnerabilidad en la era digital. Por su parte, The Perfect Neighbor se ha posicionado como uno de los proyectos mejor valorados de la plataforma, con un 99% de aprobación en Rotten Tomatoes. Este largometraje narra la fatal disputa vecinal en Florida entre Ajike Owens y Susan Lorincz, revelando graves deficiencias en el sistema legal estadounidense.

Historia, política y naturaleza

El año también ha dejado espacio para la reflexión histórica y política. Cover-Up, el último gran estreno documental de 2025, es un thriller político producido por Brad Pitt y dirigido por un equipo de élite. La obra explora la carrera del periodista Seymour Hersh, famoso por exponer la masacre de My Lai durante la guerra de Vietnam, basándose en sus notas exclusivas para narrar la complejidad del periodismo de investigación. La crítica se ha rendido ante este trabajo, otorgándole una puntuación perfecta en los agregadores de reseñas.

Para los cinéfilos, Breakdown: 1975, del oscarizado Morgan Neville, es un visionado esencial. La serie examina cómo el caos sociopolítico de la América de mediados de los setenta propició obras maestras como Alguien voló sobre el nido del cuco o Taxi Driver, funcionando tanto como ensayo educativo como homenaje al cine. En el espectro naturalista, Shark Whisperer nos presenta a Ocean Ramsey, quien busca cambiar la percepción pública sobre los tiburones, demostrando mediante inmersiones con grandes blancos que no son los monstruos que el cine, irónicamente iniciado por Jiburón, nos ha hecho creer. Finalmente, el entretenimiento puro llega con Being Eddie, un repaso a la omnipresente carrera de Eddie Murphy, quien sigue vigente tras décadas de éxitos y prepara su regreso como la voz de Asno en la quinta entrega de Shrek.

La artesanía detrás de la ficción: El caso de Train Dreams

Mientras los documentales capturan la realidad, la ficción la reconstruye a través de un proceso creativo a menudo invisible. Un ejemplo fascinante de este año es la adaptación de la novela de Denis Johnson en la película Train Dreams. Sus guionistas, Clint Bentley y Greg Kwedar, han compartido recientemente los entresijos de su escritura, revelando cómo una novela corta puede contener la inmensidad de una vida entera.

Bentley recuerda que su principal motivación, y a la vez su mayor temor, fue la capacidad del libro para mezclar los sueños con la vigilia y retratar el viejo mundo de la tala de árboles. Imágenes potentes, como la de un hombre moribundo bebiendo agua de su propia bota por falta de otro recipiente, se convirtieron en obsesiones que debían trasladar a la pantalla. Kwedar, por su parte, describe la lectura de la obra como una ola que le sobrevino, destacando el contraste entre la ambición monumental de los hombres que remodelaban el paisaje y la intimidad desgarradora de la vida del protagonista, Robert Grainier.

El viaje físico y la reescritura constante

El proceso de escritura no se limitó al despacho; implicó una inmersión física en el paisaje de Idaho, escenario de la historia. Los guionistas rememoran su estancia cerca del río Moyie, donde convivieron con el entorno que Denis Johnson describió, compraron primeras ediciones de su obra y presenciaron un incendio controlado que les recordó la futilidad del control humano sobre la naturaleza.

Uno de los mayores retos fue la creación de nuevos elementos narrativos. La invención del personaje de Claire Thompson, inexistente en el libro, resultó crucial para que el protagonista pudiera procesar su duelo, demostrando cómo el guion debe a veces traicionar la letra para ser fiel al espíritu de la obra. Bentley subraya que la escritura continuó durante el rodaje y la postproducción, evolucionando con las aportaciones del resto del equipo artístico. Incluso ahora, con la película ya estrenada, la respuesta del público sigue añadiendo capas de significado a una historia que, años después de su primera lectura, continúa revelando nuevos matices sobre la condición humana.